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Un oído excepcional

¿Sabías que los gatos pueden oír una gama de sonidos mucho más amplia que la nuestra? Las pruebas han medido que el oído de un gato abarca desde unos 48 hercios hasta 85 kilohercios, aunque esto varía de un gato a otro. Los humanos solemos oír frecuencias de hasta unos 20 kilohercios, mientras que los gatos pueden captar sonidos que se adentran en el rango ultrasónico. Esto les ayuda a detectar los chillidos agudos, los chirridos débiles y los suaves crujidos que emiten las presas pequeñas.

Un primer plano de la oreja de un gato naranja.

El pabellón auricular móvil, llamado pinna, capta el sonido y lo dirige hacia el conducto auditivo. Cada pabellón puede girarse hacia el sonido, lo que ayuda a tu gato a averiguar de dónde viene, incluso mientras mira en otra dirección. Su cerebro también compara lo que llega a cada oído, lo que les permite localizar los sonidos con una precisión impresionante.

Una visión hecha para el movimiento

Los ojos de los gatos funcionan especialmente bien con poca luz. Sus retinas contienen muchas células sensibles a la luz, mientras que una capa reflectante situada detrás de la retina, llamada tapetum lucidum, devuelve la luz a través del ojo para que pueda ser detectada de nuevo. Esta capa es también la que hace que los ojos de tu gato parezcan brillar cuando la luz incide sobre ellos por la noche.

Un gato doméstico de pelo corto atigrado agazapado al aire libre sobre la hierba.

Los gatos también detectan muy rápido los objetos pequeños o que se mueven rápido. Como sus ojos miran hacia delante, el campo de visión de cada ojo se superpone, lo que les ayuda a calcular la distancia al saltar o abalanzarse. Juntas, la visión en condiciones de poca luz, la detección de movimiento y la percepción de la profundidad hacen que cada juego de persecución sea una demostración de la vista tan afinada de tu gato.

Guiados por el olfato y los bigotes

La nariz de tu gato le dice muchísimo sobre el mundo. Los gatos usan el olfato para investigar la comida, reconocer a personas conocidas y aprender más sobre otros animales y lugares. ¿Alguna vez has visto a tu gato olfatear algo y luego mantener la boca ligeramente abierta? A esto se le llama la respuesta de Flehmen. Atrae las moléculas de olor hacia un órgano sensorial especial situado en el paladar, lo que permite a tu gato analizar los olores de una forma que está a medio camino entre oler y saborear.

Un retrato de un gato tuxedo o esmoquin.

De cerca, tu gato también se guía por sus bigotes. Estos pelos especiales se encuentran en folículos rodeados de nervios sensoriales, que responden cuando un bigote se dobla o se mueve. Esto ayuda a tu gato a percibir objetos cercanos y sutiles movimientos de aire al explorar espacios reducidos o rastrear a su presa a corta distancia.

Maestros del equilibrio y el control aéreo

El impresionante sentido del equilibrio de tu gato tiene su origen en el oído interno. Aquí, unas diminutas estructuras llenas de líquido llamadas «sistema vestibular» detectan cada vez que la cabeza gira, se inclina o se mueve. Esto le indica al cerebro cuál es la posición vertical y ayuda a tu gato a ajustar su cuerpo en un instante. Sus sensibles almohadillas de las patas le proporcionan información sobre el suelo que pisan, lo que le ayuda a ajustar el apoyo y mantener el equilibrio, mientras que la cola actúa como contrapeso durante los giros y los saltos.

Un gato doméstico de pelo corto caminando junto a una valla de madera.

Los gatos pueden incluso girar el cuerpo en el aire gracias a su reflejo de enderezamiento. La parte delantera del cuerpo gira primero y la trasera le sigue, ayudadas por los diferentes niveles de flexibilidad a lo largo de la columna vertebral. Al replegar o extender las patas, los gatos también pueden modificar la rapidez con la que giran las distintas partes del cuerpo antes de colocar las patas en posición para el aterrizaje.

Potentes saltadores y trepadores

¿Alguna vez has visto a tu gato hacer una pausa antes de dar un salto? Está evaluando la distancia, la altura y el espacio disponible para aterrizar. Los potentes músculos de las patas traseras impulsan el despegue mientras las caderas, las rodillas y los tobillos se extienden en un movimiento rápido y coordinado. Cuando tu gato aterriza, sus patas se doblan y su cuerpo se agacha para ayudar a absorber la energía y recuperar el equilibrio.

Un gato atigrado de pelo corto con un collar rojo trepando a un árbol, con un fondo de madera azul.

Las fuertes patas traseras y las garras afiladas y curvas hacen de los gatos hábiles trepadores. Las patas traseras proporcionan la fuerza para moverse hacia arriba, mientras que las delanteras y las garras extendidas se agarran a superficies adecuadas y ayudan a sostener el cuerpo. Juntas, las patas delanteras y traseras permiten a tu gato trepar con gran fuerza y control, alcanzando puntos elevados desde donde puede observar su entorno y estar atento a las presas.

Hechos para el sigilo y la velocidad

Los gatos son maestros del acercamiento silencioso. Sus suaves almohadillas ayudan a reducir el ruido, mientras que sus garras retráctiles no tocan el suelo, protegiendo sus afiladas puntas hasta que las necesitan. Al colocar cada pata con mucho cuidado, tu gato puede moverse sigilosamente y sortear obstáculos con una precisión asombrosa. Mientras acechan, pueden agacharse cerca del suelo, detenerse con una pata levantada y esperar pacientemente el momento perfecto.

Un gato tuxedo o esmoquin acechando algo en un salón.

Entonces, en un instante, sus poderosas patas traseras impulsan a tu gato en una breve carrera o una embestida. A toda velocidad, las cuatro patas pueden despegar del suelo a la vez mientras tu gato corre hacia su objetivo. Observar, acechar, perseguir y abalanzarse forman parte de la secuencia natural de caza felina. Puedes ver estas mismas habilidades en acción cada vez que tu gato persigue con entusiasmo su juguete favorito.

Inteligentes, observadores y adaptables

Los gatos son inteligentes e independientes a la hora de resolver problemas. Gran parte de su aprendizaje es asociativo, lo que significa que relacionan sonidos, lugares y acciones con lo que ocurre a continuación. Tu gato puede reconocer tu voz, captar sonidos relacionados con rutinas familiares (¡hora de los snacks!) e incluso establecer asociaciones entre palabras inventadas e imágenes tras una breve exposición.

Un gato asomándose desde detrás de una esquina.

Su gran memoria espacial les ayuda a recordar dónde están las cosas en relación con su cuerpo y con puntos de referencia cercanos. Los gatos también pueden recordar lo que encontraron y dónde tras una sola experiencia. Esto se conoce como memoria de tipo episódico, la capacidad de recordar detalles de un acontecimiento pasado concreto. Estas habilidades ayudan a tu gato a orientarse en su entorno, aprender rutinas y adaptarse a situaciones cotidianas.

Los campeones se merecen un cuidado excelente

Los gatos domésticos de hoy en día pueden pasar la mayor parte, o incluso todo, su tiempo en casa, pero su instinto natural de trepar, explorar y cazar sigue intacto. Como la vida en casa ofrece menos oportunidades para usar estas habilidades, depende de nosotros, como sus cuidadores, ayudar a nuestros gatos a expresar sus comportamientos naturales. Los juguetes interactivos les dan algo que acechar, perseguir y saltar sobre ello, mientras que los comederos antivoracidad y los juguetes sensoriales fomentan la exploración y la resolución de problemas.

Pequeños cambios pueden hacer que su entorno siga siendo interesante. Ve alternando los juguetes o introduce de vez en cuando una nueva caja, un túnel o un rascador, sin dejar de mantener sus lugares favoritos para descansar y sus rutinas. Junto con una alimentación completa y equilibrada que aporte las proteínas de alta calidad que necesitan los gatos, estas oportunidades ayudan a que tu campeón felino se mantenga feliz y sano.

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