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Consumir la energía acumulada

Dado que los gatos se encuentran entre los depredadores más exitosos de la Tierra, no debería sorprenderte que tu adorable bola de pelo tenga el deseo instintivo de cazar. Como los gatos de interior no pueden atrapar presas, se deshacen de su energía cazando sus juguetes. Desafortunadamente, a muchos gatos apenas se les proporcionan juguetes para saltar sobre ellos o perseguirlos, lo que podría llevarlos a atacar las manos o los pies de sus humanos.

“Deja de acariciarme”

Como los gatos no pueden hablar, algunos de ellos usan sus dientes para hacerte saber que los estás molestando. “Acariciarlo en exceso” le dará a tu gato un montón de energía nerviosa, lo que podría provocar que de repente te muerda. Presta atención a las señales que te dan de que te estás excediendo, como por ejemplo que tu gato mueva la cola con violencia o que empuje físicamente tu mano.

Mostrar dominio

¿Tu gato muerde sin el menor aviso mientras lo acaricias? Esta podría ser su forma de mostrar dominación. Los gatos que intentan demostrar autoridad generalmente se engancharán a tu piel en lugar de aflojar su agarre. Afortunadamente, no morderán muy fuerte ya que solo están tratando de demostrar un punto.

Llamar tu atención

Algunos gatos han aprendido que morder a su humano les dará la atención que quieren. Estos felinos generalmente no muerden fuerte, solo te dan un pequeño mordisco para recordarte que no les estás prestando suficiente atención. Pero no le des ningún afecto a tu gato justo después de que te muerda, para no reforzar el comportamiento.

Derrotar a un oponente

Cuando un gato se dedica a defender su territorio, su comportamiento puede llegar a ser bastante extremo. Notarás gruñidos profundos y, a menudo, incluso escupir. Si un gato muestra este tipo de comportamiento, asegúrate de salir de su camino ya que el animal va en serio. Los mordiscos de gato pueden ser peligrosos ya que si hay herida profunda se infecta fácilmente, lo que puede provocar septicemia, una afección potencialmente mortal también conocida como envenenamiento de la sangre.

La mordida de un gatito

Cuando un gatito hunde sus dientes en tu piel, en realidad no hace ningún daño. De hecho, tu pequeña bola de pelo solo está practicando sus habilidades de caza. Aunque no hay necesidad de enfadarse con tu gatito, asegúrate de no tolerar su comportamiento. Después de todo, tu gatito debe aprender que las manos, los pies, los dedos y los brazos no son juguetes para gatos.

¿Cómo evitar que mi gato me muerda?

¡Juega, juega, juega!

Para la mayoría de los gatos, morder es una forma de deshacerse de la energía acumulada. La solución a este problema es sencilla: dedica un rato a jugar con tu gato. Al igual que los perros necesitan que los pasen, los gatos necesitan interactuar jugando para ser felices. Solo 15 minutos de juego al día deberían ser suficientes para que tu gato consuma el exceso de energía, tranquilizándolo y relajándolo.

Las manos no son juguetes

Muchos humanos con gatos usan sus manos y dedos para animar a su gato a jugar. Desafortunadamente, lo que están haciendo es enseñarle a su gato que las manos son juguetes y, en la mente de un gato, los juguetes son para morder, arañar, rascar y abalanzarse. En lugar de mover los dedos o pasar la mano por una superficie para llamar la atención de tu gato, usa un juguete con plumas o una varita. ¡A la mayoría de los felinos les encanta! Además, la interacción entre tú y tu gato al jugar solo fortalecerá el vínculo que tienes con él. ¿No tienes mucho tiempo para pasar con tu gato? La gama Catit Senses te permite construir un parque de atracciones gatuno lleno de juguetes interactivos que mantendrán a tu gato entretenido todo el día.

Detecta señales de advertencia

Los gatos rara vez muerden sin previo aviso. Cuando un gato quiere que dejes de acariciarlo, las señales de advertencia comunes son mover la cola violentamente, empujar tu mano y doblar las orejas hacia atrás. Cuando un gato no quiere que te acerques a él, bufará, gruñirá y arqueará la espalda para parecer más grande. Cuando un gato te mira fijamente con las pupilas dilatadas y el trasero pegado al aire, está listo para saltar y potencialmente morder. Si notas este tipo de comportamiento, adelántate a su gato redirigiendo su atención hacia un juguete agitando una varita con plumas que tu gato pueda perseguir. ¡Gato feliz, humano feliz!