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Pollo crudo
Aunque es posible que tu gato se muera por comer un trozo de pollo crudo, dejar que lo haga conlleva un riesgo. Al igual que los humanos, los gatos pueden enfermar por las bacterias nocivas que pueden estar presentes en el pollo crudo, siendo las más comunes la salmonela y la campylobacter. Para proteger la salud de tu gato, es mejor no darle de comer aves crudas.
Pescado crudo
Darle a tu gato pescado crudo puede parecer inofensivo, pero, a menos que sea pescado de alta calidad apto para el consumo humano, como el que se utiliza en el sushi o en los cuencos de poké, podría suponer graves riesgos para la salud. El pescado, pescado por ti mismo o procedente de fuentes dudosas puede contener parásitos como tenias o bacterias como E. coli y Listeria. Además, el pescado y el marisco crudos pueden contener tiaminasa, una enzima que descompone la vitamina B1 (tiamina). Si quieres estar absolutamente seguro de que tu gato se mantiene sano y libre de enfermedades, lo mejor es evitar por completo el pescado crudo.
¿Y el pollo y el pescado cocinados?
Las bacterias, los virus y los parásitos como la tenia se pueden eliminar eficazmente calentando la carne y el marisco a la temperatura adecuada. Según el Servicio de Seguridad e Inspección Alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la carne debe cocinarse a una temperatura interna de 74 °C y mantenerse durante al menos 3 minutos para garantizar la destrucción de cualquier patógeno nocivo. Y tan importante como eso: retira siempre los huesos antes de servirle carne o pescado cocinado a tu gato, ya que pueden suponer un grave peligro de asfixia o causar lesiones internas.